En el corazón de la pintoresca Vega Baja del Sur de Alicante se encuentra una finca ancestral, envuelta en la dulce fragancia de los naranjos y limones que la han llamado hogar durante generaciones. Esta finca, conocida localmente como «El Paraíso de los Cítricos», es mucho más que un simple terreno agrícola; es un testigo silencioso de historias entrelazadas con el tiempo.
La historia cuenta que la finca fue fundada en el siglo XIX por una familia de agricultores dedicados, cuyo amor por la tierra y sus frutos se transmitió de generación en generación. A medida que los años pasaron, la finca prosperó, convirtiéndose en un símbolo de la riqueza agrícola y la tradición en la región.
Sin embargo, detrás de la belleza de los campos de cítricos y la serenidad del río Segura que fluye a su lado, la finca guarda secretos y leyendas que han sido susurrados entre sus árboles durante años. Se dice que bajo la luz de la luna llena, las sombras de antiguos trabajadores todavía deambulan por los senderos, recordando tiempos pasados de cosechas y celebraciones.
A lo largo de los años, la finca ha sido testigo de momentos de alegría y tristeza, de risas y lágrimas, pero siempre ha permanecido firme, un faro de estabilidad en un mundo en constante cambio. Hoy en día, la finca ha abierto sus puertas al mundo, ofreciendo a los viajeros la oportunidad de sumergirse en su historia y belleza a través de acogedoras casas rurales que combinan el encanto del pasado con las comodidades modernas.
Quienes tienen el privilegio de visitar la finca encuentran más que solo un lugar para descansar; descubren una conexión con la tierra, con la historia y con ellos mismos, en un rincón olvidado del tiempo donde los sueños se entrelazan con la realidad y la magia parece palpable entre los árboles de cítricos.
Contamos con dos acogedoras casas rurales a disposición de nuestros clientes: la Casa Roja y la Casa Naranja. Cada una tiene capacidad para 8 personas y está equipada con 4 habitaciones dobles, 4 baños, cocina completa, salón amplio, jardín y piscina, además de aire acondicionado y calefacción para una estancia confortable en cualquier época del año.
Ambas casas se encuentran dentro de una finca privada rodeada de naturaleza, en plena huerta de la Vega Baja del Segura, ofreciendo el entorno perfecto para descansar y desconectar. ¡Ideales para grupos grandes o para disfrutar en familia!